En septiembre de 2017, el huracán Irma, el más potente jamás registrado en el Atlántico, azotó el Caribe. Devastó la isla de San Martín, borrando todos los enlaces de comunicación del Aeropuerto Princesa Juliana, centro de actividad del tráfico aéreo de la región.

La isla caribeña de San Martín tiene una superficie de 85,5 km2 y 70.000 habitantes. Holanda y Francia comparten la soberanía de la isla, que es un centro regional de negocios y turismo. El 7 de septiembre de 2017, fue azotada por el huracán Irma, el más potente registrado en el Atlántico.

La isla quedó completamente devastada: el suministro eléctrico y de agua quedó interrumpido, así como todas las comunicaciones, el viento arrancó el tejado de muchos edificios, incluidos el hospital y todas las escuelas de la isla. Más de la mitad de las viviendas de la isla quedaron inhabitables. El huracán dejó un balance de nueve muertos y numerosos heridos. Los testigos presenciales evocan escenas “similares al estallido de una bomba nuclear".

El Aeropuerto Princesa Juliana de San Martín es internacionalmente famoso: su pista discurre al lado de la playa, donde los bañistas pueden sentir el impulso de los aviones que aterrizan y despegan a pocos metros sobre sus cabezas. Asimismo, es uno de los aeropuertos más importantes del este del Caribe: además de manejar vuelos con salida y llegada en San Martín, también se encarga del control de aproximación de otros cinco aeropuertos caribeños. Al igual que el resto de la isla, quedó destrozado por el huracán: los aviones quedaron esparcidos por la pista, el edificio de la terminal sufrió graves daños y los sistemas de control de tráfico aéreo resultaron destruidos.

Como resultado del huracán, los isleños, las agencias gubernamentales y los socorristas iniciaron la enorme tarea de restablecer los suministros vitales, retirar los escombros e iniciar la reconstrucción. No sólo les esperaban meses, sino años de trabajo. Muchos de quienes vieron la devastación se hicieron la misma pregunta: ¿cómo podemos ayudar?

Para Thales existía una manera muy directa de ayudar: en septiembre de 2017, el Aeropuerto Princesa Juliana se había puesto en contacto con Thales ATM para encargarle un sistema provisional de gestión de tráfico aéreo. Durante varias semanas, los controladores aéreos habían realizado un prodigioso trabajo manteniendo el aeropuerto en funcionamiento con tan solo un equipo básico de radio, pero para reabrirlo a los vuelos comerciales precisaban un sistema más completo.

Thales aceptó encantado la oferta, pero se encontró con un desafío: los ATM son voluminosos y complejos, y se precisan varias semanas para entregar e instalar incluso un sistema provisional. Por lo tanto, fue preciso encontrar otra solución. Para ello, Thales formó un equipo de emergencia, que al cabo de tres días de brainstorming halló una respuesta: un ATM a medida que permitiera procesar los datos básicos de los vuelos del aeropuerto, conectado a la red de vuelos internacionales y suficientemente pequeño para caber en unas pocas maletas y ser entregado inmediatamente.

A finales de octubre, tres expertos de Thales en navegación automatizada acudieron a San Martín para instalar el sistema provisional y capacitar a los controladores aéreos del Princesa Juliana sobre su uso, lo que permitió que el aeropuerto quedara nuevamente operativo.

Un año después del paso del Irma, Thales está llevando a cabo la fase final de la instalación de un moderno y definitivo sistema de gestión de tráfico aéreo, que permitirá aumentar el tráfico de aerolíneas en los otros cinco aeropuertos de la región a medida que San Martín y sus islas vecinas se recuperen de los daños causados por los huracanes y vuelvan a dar la bienvenida a los turistas.

Thales se enorgullece de haber contribuido ayudando a los residentes de San Martín a retomar sus vidas tras la devastación del huracán Irma.