Investigadores de Thales explican por qué la defensa frente a la amenaza cuántica empieza ahora
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¿Cuándo romperán los ordenadores cuánticos los sistemas criptográficos actuales y cómo deben prepararse las empresas para este momento histórico? Dos destacados investigadores de Thales comparten su visión sobre la amenaza cuántica.
En todo el mundo, las empresas están pensando en el “Día Cuántico” o Q-Day: la fecha en la que ordenadores cuánticos suficientemente potentes romperán la criptografía de clave pública que protege los sistemas informáticos actuales. Muchas organizaciones ya están evaluando el impacto de las futuras amenazas cuánticas y empezando a planificar su migración.
Entonces, ¿cuándo llegará el Q-Day? Aunque los expertos no coinciden en un calendario preciso, existe un amplio consenso en un punto: las organizaciones deberían empezar a prepararse ahora. Migrar hacia soluciones criptográficas poscuánticas e híbridas llevará años, y esperar a tener certezas antes de actuar podría dejar expuestos sistemas críticos cuando las capacidades cuánticas finalmente maduren. Google cree que podría producirse ya en 2029.
Lo cierto es que nadie conoce la respuesta. Por ahora, la amenaza cuántica sigue siendo hipotética. Entonces, ¿por qué existe tanta preocupación?
Hay varias razones. En primer lugar, los ordenadores cuánticos ya existen. Google, IBM, Amazon, Rigetti, Microsoft y otros han desarrollado prototipos funcionales. Aunque estos productos son inestables y tienen aplicaciones limitadas, demuestran que la tecnología es viable.
El segundo gran factor es el desafío de “recopilar ahora, descifrar después” (Harvest Now, Decrypt Later). Aunque los atacantes no pueden acceder hoy a ordenadores cuánticos, sí pueden recopilar datos cifrados con la intención de descifrarlos cuando la tecnología esté disponible. Estos datos pueden incluir historiales médicos, transacciones financieras, comunicaciones gubernamentales, propiedad intelectual y mucho más. Por ello, muchas organizaciones ya se están tomando en serio esta amenaza y evaluando cómo proteger datos que deben seguir siendo seguros durante años o incluso décadas.
Estas preocupaciones explican por qué las empresas tecnológicas ya están lanzando productos “quantum safe”, es decir, seguros frente a la amenaza cuántica. Un ejemplo es la tarjeta inteligente resistente a la computación cuántica de Thales: MultiApp 5.2 Premium PQC. Este producto innovador es el resultado de diez años de investigación de Thales sobre la amenaza cuántica. Incorpora nuevos algoritmos de firma digital estandarizados por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST). El año pasado, se convirtió en la primera tarjeta inteligente resistente a la computación cuántica en Europa en recibir una certificación de seguridad de alto nivel.
Sin embargo, desde la perspectiva del usuario final, nada cambia. Los titulares de las cuentas pueden seguir utilizando sus tarjetas como de costumbre.
Y en 2026 se produjo otro avance importante cuando Thales anunció que su plataforma de ciberseguridad Imperva se había actualizado para admitir tanto la criptografía clásica de curva elíptica como un mecanismo de encapsulación de claves seguro frente a la computación cuántica. Con esta actualización, la plataforma protege ahora a los clientes frente a ataques clásicos y cuánticos, independientemente de qué modelo de amenaza se materialice primero.
Está claro que gobiernos, reguladores, organismos de normalización y empresas tecnológicas están trabajando ahora de forma conjunta para coordinar sus defensas frente a la amenaza cuántica.
Para comprender mejor este tema, hablamos con dos investigadores especializados en criptografía poscuántica: Frédéric Urvoy de Portzamparc, responsable de la oferta de Servicios de Ciberseguridad en Thales, y Jacques Patarin, director del equipo de Criptografía Avanzada de Thales.
Como criptógrafos, ¿pueden explicar la importancia del Día Cuántico?
Jacques Patarin: Es el momento en que los ordenadores cuánticos serán capaces de romper los algoritmos criptográficos de clave pública estándar que utilizamos actualmente. Si esto llega a ocurrir, tendrá un impacto enorme en la criptografía. Básicamente, toda la seguridad de internet, de los bancos y de muchos otros sistemas podría romperse con bastante facilidad. La mayoría de la gente diría que faltan unos diez años. Pero no hay consenso. Algunos científicos creen que ocurrirá antes; otros, mucho más tarde.
Google, IBM y otros han construido ordenadores cuánticos. Pero todavía no son capaces de romper el cifrado de clave pública. ¿Por qué?
Jacques Patarin: Es difícil mantener estos ordenadores estables. El principal reto es la decoherencia espontánea que se produce durante el cálculo. Es muy difícil mantener los cúbits en un estado combinado. Otro gran problema es cómo combinar un cúbit determinado con muchos otros cúbits. Se ha investigado mucho en este ámbito. Por ejemplo, los científicos han desarrollado dos tipos de cúbits: unos para el cálculo y otros para corregir errores. Pero esta tarea es extremadamente compleja, mucho más que simplemente aumentar el número de cúbits. Y por eso es tan difícil evaluar cuándo se producirá el Q-Day.
¿Por qué deberían las organizaciones invertir hoy en criptografía poscuántica, dada la incertidumbre en torno al Día Cuántico?
Frédéric Urvoy de Portzamparc: Podemos verlo en términos de virus y vacunas. Si pensamos que un virus podría potencialmente matar a toda la población de la Tierra y ya disponemos de una vacuna, ¿deberíamos utilizarla? Claramente, sí. No deberíamos esperar a que la enfermedad empiece a propagarse. Por eso, aunque alguien sea escéptico respecto al peligro, es muy importante introducir ya la criptografía poscuántica.
Además, si se combinan los algoritmos existentes para ordenadores clásicos con aquellos diseñados para combatir las amenazas cuánticas, se consigue una resistencia mucho mayor frente a los ataques actuales. Es posible resistir ataques de canal lateral, errores en el programa o ataques con inteligencia artificial. Todas estas amenazas existen ya y son muy graves.
¿Hasta qué punto deberían las organizaciones tomarse en serio “recopilar ahora, descifrar después” (Harvest Now, Decrypt Later)? ¿La amenaza es real?
Frédéric Urvoy de Portzamparc: Es difícil saberlo con certeza. Sin embargo, existen anécdotas al respecto dentro de la comunidad criptográfica. Hoy tenemos enormes centros de datos en el desierto, con servidores que almacenan terabytes y terabytes de datos. Los rumores dicen que en estos edificios hay salas secretas donde se interceptan comunicaciones.
No sé si estos rumores son ciertos, pero ¿merece la pena asumir el riesgo de ignorar la amenaza? Cuando los datos se pierden, se pierden para siempre. Y aunque algunos datos sensibles pierden valor con el tiempo, no todos lo hacen. Algo muy comprometedor puede seguir siéndolo dentro de cinco o diez años.
Incluso si llega el Día Cuántico, ¿podrán realmente los delincuentes acceder por sí mismos a ordenadores cuánticos?
Jacques Patarin: Es posible que, en un primer momento, la amenaza no proceda de grupos criminales. Es más probable que proceda de Estados hostiles. El reto consiste en construir un ordenador cuántico que sea, al mismo tiempo, eficiente y estable. En cuanto se resuelva este problema, es posible que una organización criminal pueda acceder a un ordenador cuántico, y entonces las cosas podrían avanzar muy rápido.
Si asumimos que la amenaza cuántica es real, ¿qué casos de uso y aplicaciones serán los primeros objetivos?
Frédéric Urvoy de Portzamparc: Creo que el ejemplo más evidente es la VPN, porque es una tecnología muy extendida y adoptada por una gran variedad de organizaciones para proteger las comunicaciones a través de internet. Las criptomonedas son otro objetivo. Ethereum y Bitcoin utilizan el algoritmo de firma digital de curva elíptica ECDSA, que podría ser fácilmente vulnerado por un ordenador cuántico.
Luego está la tarjeta SIM. La industria móvil utiliza criptografía clásica para proteger las claves almacenadas en elementos seguros. Los delincuentes podrían interceptar el tráfico móvil con la intención de descifrarlo en los próximos años. Esto supone un reto para todo el ecosistema. Por supuesto, Thales está profundamente implicada en todos los comités de normalización, como la GSMA y el 3GPP, que trabajan para proteger a los usuarios de telefonía móvil frente a esta amenaza.
¿Qué es la “agilidad criptográfica” y por qué es tan importante para las empresas?
Jacques Patarin: La agilidad criptográfica describe la capacidad de una organización para cambiar las funciones criptográficas de un sistema durante su ciclo de vida. Es un reto importante. Una organización debe alinear personas, procesos y tecnología si quiere evolucionar con éxito sus prácticas de gestión de la criptografía.
Un enfoque es la hibridación: utilizar dos algoritmos para reforzar la seguridad. Creo que esto es muy importante. Si uno de los algoritmos falla, se puede recurrir al segundo. Es algo que intenté promover en Francia durante muchos años, antes de que existiera cualquier riesgo cuántico. Ahora, a medida que la amenaza cuántica ha aumentado, los bancos se han mostrado mucho más abiertos a ello.
Y, en cualquier caso, dentro de unos años será obligatorio por ley contar con dos algoritmos. Será similar a lo que ocurrió en Francia hace unos años, cuando todas las tarjetas bancarias tuvieron que incorporar un microprocesador. Para las empresas, dejó de ser una cuestión filosófica y pasó a ser una cuestión legal. Y funcionó muy bien.
En general, ¿cómo cree que ven hoy las empresas la amenaza cuántica?
Frédéric Urvoy de Portzamparc: La respuesta honesta es que muchas de ellas simplemente no se preocupan por la criptografía. En general, la tecnología funciona. Tenemos la suerte de contar con sistemas de seguridad potentes y fiables. No tienen que pensar en ello. Pero deberían hacerlo.
Jacques Patarin: Es muy importante que las empresas se preparen, porque los acontecimientos inesperados pueden cambiar las cosas muy rápidamente. Por ejemplo, hace 20 años, el módulo utilizado en la criptografía RSA de las tarjetas inteligentes era bastante pequeño. Pero los bancos no estaban preocupados, porque solo un reducido número de matemáticos sabía factorizar esos números.
Entonces apareció algo nuevo: internet. Un día, alguien utilizó internet para pedir a matemáticos que factorizaran uno de esos números de tarjeta inteligente. De pronto, pudo comprometer el sistema bancario francés. Por tanto, que todo esté bien ahora no significa que vaya a estarlo en un futuro cercano.
Muchas empresas hablan ahora de seguridad poscuántica. ¿Qué diferencia a Thales en este ámbito?
Jacques Patarin: Thales lleva décadas trabajando en criptografía avanzada. Contribuimos a los fundamentos de la criptografía poscuántica mucho antes de que se convirtiera en una preocupación estratégica para la industria. Nuestros equipos participan activamente en los esfuerzos internacionales de normalización, y combinamos excelencia científica con experiencia práctica en despliegue.
La investigación es esencial, pero lo más importante es transformar la innovación en soluciones de confianza capaces de proteger infraestructuras críticas, identidades, comunicaciones y datos sensibles a gran escala.
Frédéric Urvoy de Portzamparc: Lo que hace única a Thales es la combinación de investigación, experiencia en consultoría y tecnologías de seguridad de confianza. Podemos ayudar a los clientes a comprender la amenaza cuántica, evaluar su exposición, construir una hoja de ruta de migración pragmática y desplegar soluciones preparadas para la era cuántica. Esto es muy poco habitual. Pocas organizaciones pueden acompañar a los clientes en todo el recorrido - desde la concienciación y la gobernanza hasta el despliegue operativo - con la amplitud de conocimiento disponible dentro de Thales.
¿Qué consejo práctico daría a los directivos que quieren prepararse hoy frente a la amenaza cuántica?
Frédéric Urvoy de Portzamparc: El primer paso es comprender el propio entorno. No se trata de sustituir toda la criptografía existente. En lugar de eso, hay que preguntarse: ¿qué aplicaciones dependen de mecanismos criptográficos? ¿Qué sistemas protegen datos sensibles que deben seguir siendo confidenciales durante muchos años? ¿Qué activos tienen ciclos de vida largos y no pueden actualizarse fácilmente? Una vez que se dispone de esa visibilidad dentro de la organización, se pueden priorizar acciones y construir una hoja de ruta alineada con los riesgos de negocio y las realidades operativas.
Jacques Patarin: Añadiría que el foco debe estar en la agilidad criptográfica. En otras palabras, en diseñar sistemas de seguridad capaces de adaptarse. La agilidad criptográfica permite a las organizaciones realizar la transición de forma fluida a medida que evolucionan los estándares, las tecnologías y las regulaciones. En última instancia, prepararse para la criptografía poscuántica no consiste solo en desplegar nuevos algoritmos: consiste en incorporar resiliencia a largo plazo en las arquitecturas de seguridad.
Entonces, el mensaje es claro: ¿la preparación frente a la amenaza cuántica empieza mucho antes de que los ordenadores cuánticos se conviertan en una amenaza práctica?
Jacques Patarin: Sin duda. Las organizaciones que se preparan hoy serán las que mantengan el control mañana. La seguridad poscuántica consiste en anticiparse, no en reaccionar.
Frédéric Urvoy de Portzamparc: Esto es clave. Con la estrategia adecuada, las organizaciones pueden transformar un reto tecnológico complejo en un programa estructurado y gestionable. Pueden utilizar este programa para reforzar la seguridad, apoyar el cumplimiento normativo y proteger el valor del negocio a largo plazo.
¿Es optimista respecto al futuro de la criptografía poscuántica?
Jacques Patarin: Sí, lo soy. Desde el punto de vista de la investigación, es un campo extremadamente apasionante. Para el ecosistema, creo que la realidad de la computación cuántica permitirá, a largo plazo, una criptografía mucho más eficiente, segura y robusta, y nos llevará hacia un mundo digital mucho más seguro.
¿Qué algoritmos están en riesgo ante la computación cuántica?
La mayor amenaza cuántica afecta a la criptografía de clave pública. Entre los algoritmos vulnerables se incluyen RSA, la criptografía de curva elíptica (ECC) y Diffie-Hellman. Si estos algoritmos se rompieran, los atacantes podrían llegar a descifrar comunicaciones confidenciales, suplantar a usuarios, falsificar firmas digitales, comprometer actualizaciones de software y mucho más. Los algoritmos de cifrado “simétrico”, como AES, y las funciones hash seguras se consideran menos afectados por la computación cuántica.
¿Cuáles son los nuevos algoritmos de criptografía poscuántica (PQC)?
El trabajo sobre nuevos estándares sigue en curso. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) publicó tres estándares PQC en 2024. El nombre formal de estos algoritmos es Federal Information Processing Standard (FIPS) 203, 204 y 205, también conocidos como ML-KEM, ML-DSA y SLH-DSA. Se basan en una familia de problemas matemáticos denominada retículos estructurados. Los algoritmos están diseñados para dos tareas principales: cifrado general y firmas digitales.
En 2025, el NIST seleccionó un algoritmo de respaldo para el cifrado poscuántico denominado HQC, que servirá como alternativa de respaldo para ML-KEM.